lunes, octubre 31, 2005

Panem et circenses

Los gobernantes del imperio romano han sido, probablemente, los más capaces de la historia de Occidente. Convirtieron con el devenir de los años lo que era una pequeña ciudad habitada por hortelanos (que también eran soldados una parte del año) en una gran república primero y en un poderoso imperio después. El legado de aquella maravillosa civilización llega hasta la actualidad y muchas de las instituciones y entidades actuales están basadas en las instituciones romanas.

Hoy quiero mencionar una de esas entidades, una cuya importancia es tal que creo que ha de ocupar un lugar entre las características que hicieron de la civilización romana una civilización universal. Una serie de gobernantes capaces y enérgicos, un ejército fuerte y flexible, una tolerancia sin precedentes hacia la cultura de los pueblos conquistados, la capacidad de incorporar los aspectos de estas culturas a la propia, las redes de calzadas romanas y tantos otros logros que hicieron a Roma tan grande y poderosa, probablemente no hubieran servido de demasiado si algún gobernante eficaz no hubiera alumbrado el "panem et circenses".

Esta expresión, que se traduce por "pan y circo" en la actualidad puede traducirse por "espectáculo y alimentos". Los habitantes de la ciudad de Roma se beneficiaban de una costumbre inaugurada en los tiempos de la república (y potenciada por algunos emperadores), la cual incluía el reparto gratuito de alimentos de primera necesidad como el trigo, y espectáculos de variedades (combates de infantes, batallas navales, cacerías, números con fieras, obras de teatro, carreras de cuádrigas, etc) en los anfiteatros, habitualmente a un precio muy reducido o directamente gratuito. Roma había inventado un nuevo tipo de arma de una eficacia sin precedentes para evitar revueltas, revoluciones e intromisiones por parte de la plebe en los asuntos gubernamentales: el ocio.

Sin entrar a juzgar sobre los efectos que pudiera tener esta costumbre en las finanzas del imperio, no tengo más remedio que quitarme el sombrero. Muy inteligentes los romanos.

Ha pasado casi milenio y medio desde la caída de Roma.
Han cambiado las formas de ocio y los tipos de gobierno.
Ha cambiado el papel de la mujer en la sociedad occidental. La esclavitud está considerada como un crimen por la Organización de Naciones Unidas.
Han evolucionado la ciencia, la tecnología, la literatura, el arte y las religiones.

Sin embargo, oyendo esta mañana los comentarios de mis compañeros de trabajo mientras desayunábamos, similares a los comentarios que, estoy seguro, estarán soltando cientos de miles de personas en decenas de miles de bares y cafeterías, similares a los que se escuchan día tras día, mes tras mes, año tras año... me he dado cuenta de qué es lo que no ha cambiado desde los tiempo en los que el "panem et circenses" era el "panem qotidianum".


PD: Gracias por la traducción Dawar. Un beso ;)

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